Mordechai Vanunu: «La posesión de la bomba atómica es lo que permite a Israel aplicar el apartheid sin temor»

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Mordechaï Vanunu, avec en arrière-plan l’image satellite du centre de production de plutonium militaire de Dimona, en Israël

Silvia Cattori: ¿Cuál era su trabajo en Israel, antes de que los agentes del Mossad lo secuestraran en Roma, en octubre de 1986?

Mordechai Vanunu: Hacía 19 años que trabajaba en el centro de investigaciones sobre armamentos de Dimona, en la región de Beer Sheva. Justo antes de dejar aquel trabajo, en 1986, había fotografiado el interior de la fábrica para mostrar al mundo que Israel escondía un secreto nuclear. Mi trabajo en Dimona consistía en producir elementos radioactivos para la fabricación de bombas atómicas. Conocía con exactitud las cantidades de materia fisible que se producían, los elementos utilizados y el tipo de bombas que se estaba fabricando.

¿No representaba un riesgo muy grande para usted el hecho de revelar al mundo que su propio país tenía el arma nuclear?

Mordechai Vanunu: Si decidí hacerlo fue porque las autoridades israelíes estaban mintiendo. Repetían constantemente que los responsables políticos israelíes no tenían la más mínima intención de dotarse de armas nucleares. Pero, en realidad, estaban produciendo cantidades de substancias radioactivas que solamente podían servir para ese fin: la fabricación de armas nucleares. Y eran cantidades importantes. Yo calculé que en aquella época, ¡en 1986!, disponían ya de más de 200 bombas atómicas. También habían empezado a fabricar bombas de hidrógeno, muy poderosas. Así que decidí revelar al mundo lo que ellos tramaban en el mayor secreto. Además, también quería impedir que los israelíes utilizaran bombas atómicas, quería evitar una guerra nuclear en el Medio Oriente. Quería ayudar a la paz en la región. Israel, como poseedor de armas extremadamente poderosas, podía trabajar por la paz. Ya no tenía por qué temer una amenaza palestina, o incluso árabe, ya que poseía todo el armamento necesario para sobrevivir.

¿Le preocupaba a usted la seguridad en el conjunto de la región?

Mordechai Vanunu: Sí, así era. Claro está que no fue por el pueblo israelí que hice lo que hice. Los israelíes habían elegido aquel gobierno, y aquel gobierno había decidido dotarlos de armas nucleares. Todos los israelíes siguen muy de cerca la política del gobierno israelí… Pero, en lo que a mí concierne, yo razonaba según el punto de vista de la humanidad, desde el punto de vista de un ser humano, de todos los seres humanos que viven en el Medio Oriente, y también desde el punto de vista de todos los seres humanos del mundo. Porque lo que había hecho Israel podían hacerlo muchos otros países.

Así que decidí, en interés de la humanidad, revelar al mundo el peligro que representaban las armas nucleares secretas de Israel. En 1986 estábamos en plena guerra fría y proliferaban las armas nucleares. Se estaban extendiendo a varios países todavía no nucleares, como Sudáfrica y otros. El peligro que representan las armas nucleares era real. Actualmente ese peligro ha disminuido.

¿Sabía usted a lo que se estaba exponiendo? ¿Por qué tenía que ser precisamente usted, y no otra persona, quien asumiera un riesgo tan grande?

Mordechai Vanunu: Claro que yo sabía a lo que me arriesgaba. Pero lo que yo podía hacer no podía hacerlo nadie más. Yo sabía que me estaba metiendo con el gobierno israelí. No era como si estuviese atacando intereses privados. Yo sabía que me estaba metiendo directamente con el gobierno israelí y con el Estado judío israelí. Por consiguiente, sabía que podían castigarme, que podían matarme, que podían hacerme absolutamente todo lo que quisieran. Pero yo tenía la responsabilidad de decirle la verdad al mundo. Yo era el único que podía hacerlo, así que tenía el deber de hacerlo, cualesquiera que fuesen los riesgos.

¿Tuvo usted el apoyo de su familia?

Mordechai Vanunu: Los miembros de mi familia fueron incapaces de entender mi decisión. Lo que más los perturbó fue descubrir que me había hecho cristiano. Para ellos, eso fue más duro, más doloroso que el hecho de haber revelado los secretos nucleares de Israel… Yo los respeto y ellos respetan mi vida. Nos hemos mantenido en buenos términos pero ya no nos vemos.

¿Se siente solo?

Mordechai Vanunu: Sí. Claro está, estoy solo aquí, en la catedral San Jorge. Pero tengo muchos amigos que me apoyan.

¿En qué condiciones fue juzgado y encarcelado?

Mordechai Vanunu: El juicio se mantuvo en el secreto más absoluto. Yo estaba solo, con mi abogado. Fui condenado por espionaje y alta traición. Las autoridades se vengaron de mí manteniéndome incomunicado durante todo el proceso del juicio. No autorizaban a nadie a venir a verme ni a hablarme y me prohibían hablar con la prensa. Esta última publicó mucha desinformación sobre mi persona. El gobierno israelí utilizó todo su poder mediático para lavarle el cerebro a la opinión pública. Y también para lavarle el cerebro a los jueces, tanto que los convencieron de que había que meterme en la cárcel. Así que el juicio se desarrolló en secreto y la prensa no tuvo acceso a la verdad, no pudo oírme. La gente estaba convencida de que yo era un traidor, un espía, un criminal. No hubo ni un átomo de justicia en aquel juicio. Pero el juicio no fue lo único. Lo más cruel fue el aislamiento dentro de la propia cárcel. No me castigaron solamente encarcelándome sino también manteniéndome totalmente incomunicado, espiándome permanentemente, mediante malos tratos particularmente viciosos y crueles. Trataron de hacer que yo me desesperara, que me arrepintiera de lo que había hecho. Me mantuvieron incomunicado durante 18 años, con 11 años y medio de aislamiento total. El primer año pusieron cámaras en mi celda. ¡Me dejaron la luz encendida durante tres años seguidos! Sus espías me golpeaban constantemente, me impedían dormir. Fui sometido a un tratamiento bárbaro. Trataron de someterme. Mi objetivo era sobrevivir. ¡Y lo logré!…

Tuvo suerte que no lo ahorcaran, como quería el ministro de Justicia de aquel entonces, Tommy Lapid. Usted resistió y fue liberado el 21 de abril de 2004. ¡Justo a la edad de cincuenta años!

Mordechai Vanunu: Me soltaron porque cumplí los 18 años de prisión a los que me habían condenado. Querían matarme. Pero, a fin de cuentas, el gobierno israelí decidió no hacerlo.

En abril de 2004, las cadenas televisivas mostraron su salida de prisión. Fue entonces que el mundo supo lo que le había ocurrido. Usted apareció ante las cámaras feliz, decidido, combativo, era todo lo contrario a un hombre sometido…

Mordechai Vanunu: Salir de prisión, hablarle al mundo, festejar aquello… después de 18 años de cautiverio, de prohibición de todo… fue un gran momento…

Entonces ¿sus carceleros no lograron someterlo mentalmente?

Mordechai Vanunu: No, en lo absoluto. Mi objetivo era salir y hablarle al mundo, que las autoridades israelíes supieran que habían fracasado. Mi objetivo era sobrevivir y esa fue mi mayor victoria sobre todas esas organizaciones de espionaje. Ellos lograron secuestrarme, arrastrarme hasta su tribunal, meterme en la cárcel, mantenerme incomunicado durante 18 años… y yo sobreviví a todo eso. Sufrí, por supuesto. Pero sobreviví. A pesar de todos sus crímenes, sigo vivo. ¡Incluso mi estado de salud es excelente! Soy de constitución fuerte. Sin dudas es por eso que pasé la prueba.

¿Qué lo ayudó a resistir?

Mordechai Vanunu: Mi firmeza. El hecho de seguir estando convencido de que tuve razón en hacer lo que hice. La voluntad de hacerles comprender que, a pesar de todo lo que hicieran para castigarme, yo iba a mantenerme vivo.

¿Cuál es el mayor obstáculo al que se enfrenta usted actualmente?

Mordechai Vanunu: Me han prohibido salir de Israel. Me sacaron de la cárcel, pero aquí, en Israel, estoy en una gran prisión. Quisiera irme de este país, disfrutar la libertad en el ancho mundo. Estoy cansado del poder israelí. El ejército puede venir a arrestarme en cualquier momento, a castigarme. Siento que estoy a su merced. Me gustaría vivir lejos, muy lejos de aquí…

¿Lo dejará Israel salir del país?

Mordechai Vanunu: No lo sé. Me prohibieron salir de Israel durante un año. Al cabo del año renovaron la prohibición por otro año, que se termina en abril del año que viene. Pero pueden volver a prolongar la prohibición cada vez que quieran…

¿Cuál es su opinión sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear sabiendo que en el caso de Israel se tolera la «ambigüedad nuclear» mientras que se mantiene bajo presión a Irán, aún cuando este último país se somete a las inspecciones?

Mordechai Vanunu: Todos los países deberían estar abiertos a las inspecciones internacionales y decir la verdad sobre lo que están haciendo, secretamente, en todas las instalaciones nucleares que poseen. Israel no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear. Cerca de 180 países lo han hecho, entre ellos todos los países árabes. Egipto, Siria, Líbano, Irak, Jordania… todos los vecinos de Israel han abierto sus fronteras a las inspecciones del OIEA. Israel es el peor ejemplo. Es el único país que se ha negado a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Estados Unidos y Europa deberían empezar por ocuparse del caso de Israel. Israel debe ser tratado como cualquier otro país. Tenemos que acabar con la hipocresía y obligar a Israel a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Hay que imponerle a Israel el libre acceso de los inspectores del OIEA al centro de Dimona.

Irán, que cumple con sus obligaciones y acepta las inspecciones de la ONU, se encuentra sin embargo bajo la amenaza de ser sancionado. Pero no se hace nada con Israel, que posee el arma nuclear y rechaza toda inspección del OIEA. ¿Por qué esa política de «doble rasero», no sólo por parte de Estados Unidos sino también de Europa?

Mordecha Vanunu: Sí, y es incluso peor de lo que usted me dice. No sólo nadie toma medidas con Israel sino que incluso se ayuda a ese país secretamente. Hay una cooperación secreta entre Israel y Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Esos países han decido aportar su contribución al poderío nuclear de Israel porque quieren que este último esté a sus órdenes, como país colonialista que garantiza el control del Medio Oriente, lo cual les permite apoderarse de las ganancias del petróleo y mantener a los árabes sumidos en el subdesarrollo y los conflictos fratricidas. Esa es la principal razón de esa cooperación.

¿No constituye Irán una amenaza, como afirman Israel y Estados Unidos?

Mordechai Vanunu: Estando bajo el control del OIEA, Irán no representa ningún peligro. Los expertos occidentales conocen perfectamente la naturaleza del programa nuclear iraní, contrariamente a lo que sucede con Israel, que no deja entrar a nadie en sus instalaciones nucleares. Es por eso que Irán se decidió a dar el paso adelante y decirle al mundo: «¡Ustedes no nos pueden exigir a nosotros más transparencia mientras que siguen cerrando los ojos ante lo que sucede en Israel!» Hace 40 años que todos los árabes ven que Israel tiene bombas atómicas y que nadie hace nada al respecto. Mientras el mundo siga ignorando las armas atómicas de Israel, no podrá darse el lujo de decir lo más mínimo a Irán. Si el mundo está realmente preocupado, y si desea sinceramente poner fin a la proliferación nuclear, que empiece por el principio, o sea… ¡por Israel!

Para usted debe ser molesto oírle decir a Israel, país que no está en regla, que está dispuesto a bombardear Irán, ¡que no ha infringido ninguna regla hasta este momento!

Mordechai Vanunu: Sí, eso me saca de quicio. No tenemos nada que criticarle a Irán. Antes de hacer lo más mínimo contra cualquier otro país, hay que ocuparse del caso israelí. El que quiera emprenderla contra Irán, tendría que hacerlo primero contra Israel. El mundo no puede ignorar lo que Israel hace en ese aspecto desde hace más de 40 años… Estados Unidos tendría que obligar Israel a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Ya es hora de que Europa también reconozca oficialmente que Israel tiene bombas atómicas. Todo el mundo árabe debería estar extremadamente preocupado al oír todos esos discursos que acusan a Irán, que no tiene ningún arma atómica, y que siguen ignorando a Israel.

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Lors d’un transfert, suite à son son emprisonnement en 1986, Mordechaï Vanunu transmet les détails de son enlèvement par le Mossad, à Rome, aux journalistes à travers la vitre du fourgon de la police israélienne

¿Qué Estados cooperaron con Israel?

Mordechai Vanunu: Israel ayudó a Francia y Gran Bretaña en su campaña contra Egipto, en 1956. Después de la operación de Suez, Francia y Gran Bretaña empezaron a cooperar con el programa nuclear israelí, como forma de agradecer a Israel el apoyo que les había prestado durante aquella guerra.

¿Sudáfrica no ayudó a Israel hasta 1991?

Mordechai Vanunu: Fue efectivamente en Sudáfrica, en el desierto, que Israel realizó sus ensayos nucleares…

Al parecer en los años 60 el presidente Kennedy pidió que se hicieran inspecciones en Dimona, en Israel. ¿Ve usted un vínculo entre ese pedido y su asesinato?

Mordechai Vanunu: Yo creo que en la época de Kennedy Estados Unidos se oponía al programa nuclear israelí. Kennedy trató de parar a Israel en ese aspecto pero fue asesinado antes de tener tiempo de hacerlo… Para mí, el móvil del asesinato de Kennedy tiene que ver con la proliferación de armas nucleares en Israel y en otros países. Los que lo asesinaron eran gente favorable a la proliferación nuclear. Gracias a la eliminación del molesto Kennedy, la proliferación pudo continuar. De hecho, los presidentes Johnson y Nixon [los sucesores de Kennedy, NdT] no veían en ello ningún inconveniente. Dejaron actuar a Israel. Simplemente podemos comprobar que hubo, efectivamente, un cambio en ese sentido después del asesinato de Kennedy…

La denuncia que usted hizo no impidió que Israel mantuviera el tabú sobre la cuestión. Israel logró que las grandes potencias no se pusieran en su contra. ¿La estrategia israelí contraria a la transparencia resultó entonces eficaz?

Mordechai Vanunu: Hay que reconocer que sí. Israel es un caso digno de estudio. ¿Cómo puede un país pequeño desafiar al mundo entero y proseguir una política agresiva sin preocuparse en lo más mínimo por los demás? Sí, los israelíes lograron hacerlo en aquel entonces… Pero hoy el mundo ha cambiado. Se acabó la Guerra Fría. Fue derrotado el comunismo. El mundo se orienta hacia la paz. Ya se puede ver… las armas nucleares no ayudarán en nada a Israel. Ahora que Israel tiene que demostrar que quiere la paz y cómo puede contribuir a alcanzarla, ¿de qué pueden servirle las armas nucleares? La política nuclear israelí fue posible en el contexto de la Guerra Fría. Pero hoy tenemos que lograr que Israel adopte una nueva política, que le demuestre al mundo que quiere la paz y que reconoce que no necesita para nada las armas atómicas.

En los años 50, Israel disponía ya de un armamento considerable. ¿Qué razón tenía entonces para dotarse del arma nuclear?

Mordechai Vanunu: Un país tan pequeño como Israel no tiene ninguna razón válida para poseer una cantidad tan enorme de armas atómicas. Es como si a Israel se le hubiera subido a la cabeza su propio programa de armamento nuclear. ¡Es imposible utilizar un arma atómica en la región! Si se utilizara una bomba atómica contra Siria, Egipto o Jordania, los efectos radioactivos también harían la vida imposible en Israel. Cualquier bomba causaría daños en el propio Israel. Hasta hoy los israelíes ni siquiera han podido discutir el asunto entre ellos. Se trata, sin embargo, de un problema que preocupa a todo el mundo. Estamos esperando la respuesta de Israel sobre ese tema.

¿Para Israel no se trata más bien de un arma que le permite mantener el statu quo, de un instrumento de chantaje político, para poder discutir de igual a igual con los grandes –empezando por los Estados Unidos– y no concederle nada a los árabes, que Israel ha expoliado y que son débiles en el plano militar?

Mordechai Vanunu: Así es. Israel utiliza el poderío de las armas nucleares para imponer sus políticas. Israel tiene mucho poder, aplasta con arrogancia al conjunto de sus vecinos. ¡Ni Estados Unidos es capaz de decirle a Israel lo que tiene que hacer! Europa está viendo actualmente hasta dónde llega el poderío de Israel. Sin utilizar la bomba atómica, sin amenazar siquiera con usarla, los israelíes pueden imponer su poder, pueden hacer absolutamente lo que quieran. Pueden construir su muralla, construir colonias en Palestina… Nadie es capaz de decirles que no pueden hacerlo porque son extremadamente poderosos.

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Photo prise secrètement par Mordechaï Vanunu à l’intérieur de la centrale de Dimona

Ese es el resultado del uso que han hecho del arma atómica para el chantaje político. Pueden utilizar las armas atómicas contra cualquier país que quiera detener su política agresiva contra los palestinos. Esa es la situación actual. El mundo entero lo sabe. Y hay otra razón por la cual Estados Unidos y Europa no hacen estrictamente nada. Es que conocen la envergadura del poderío de Israel. Por consiguiente, la mejor manera de oponerse a Israel es hacer que el mundo sepa la verdad y estudiar lo que sucede en ese país, en lo tocante al armamento atómico, hasta que renuncie a éste.

¿Estudió Israel la posibilidad de recurrir al arma nuclear contra sus vecinos árabes en 1973?

Mordechai Vanunu: Sí. En 1973 Israel estaba dispuesto a utilizar armas atómicas contra Siria… y Egipto.

Usted sufrió enormemente por haber revelado un secreto de Estado. Finalmente… ¿para qué resultado?

Mordechai Vanunu: En primer lugar, el mundo tiene ahora la prueba de que Israel posee armas atómicas. Nadie puede, en lo adelante, ignorar la verdad en lo concerniente al proyecto nuclear de Israel. Después de aquello, Israel se vio totalmente impedido de recurrir a esas armas. Otro resultado de mi acción es que el mundo tomó conciencia de lo que este pequeño Estado judío hizo en el mayor secreto. Y el mundo descubrió también las mentiras y la desinformación que sirven de basamento a este Estado. El propio hecho de saber que un país tan pequeño fue capaz de fabricar en secreto 200 bombas atómicas contribuyó a alertar a la opinión pública mundial sobre su comportamiento. El miedo de que otro país pequeño lograra hacer lo mismo y fabricar armas atómicas llevó al mundo a pensar en la manera de detener la proliferación nuclear y de impedir que Israel ayudara a otros países a utilizar esas armas en el futuro. Cuando el mundo descubrió lo que Israel hizo en el mayor secreto, se manifestó el miedo por la proliferación nuclear. El mundo tomó conciencia del poder de Israel y comenzó a ejercer presión sobre este país para obligarlo a concluir la paz con los palestinos y con el mundo árabe. Israel no tenía ya razón alguna para afirmar que temía a sus vecinos árabes ya que disponía, desde fines de los años 50, de la cantidad suficiente de armas para garantizar su propia seguridad.

¿Por qué Israel lo sigue persiguiendo?

Mordechai Vanunu: ¡Lo que yo hice es muy perjudicial para todas las actitudes políticas israelíes! Los israelíes se vieron obligados a cambiar sus planes. La política nuclear secreta de Israel es obra de Shimon Peres. ¡Y resulta que aquella política consistente en la fabricación clandestina de armas atómicas se derrumbó! Debido a aquella revelación, Israel tuvo que cambiar de rumbo, trazar nuevos planes y lo que hoy vemos es la consecuencia de mis revelaciones. Tuvieron que inventar otros tipos de armas. Actualmente están construyendo su muro, sus puntos de control, sus colonias y se las arreglaron para hacer a la sociedad judía más religiosa, más nacionalista y más racista en vez de tomar otro camino, en vez de entender que la única solución es la paz, en vez de reconocer que los palestinos tienen los mismos derechos y poner fin al conflicto. Israel no quiere terminar el conflicto. ¡Lo que quiere Israel es seguir construyendo su muro y sus colonias!

¡Usted realizó una verdadera hazaña!

Mordecha Vanunu: Como ser humano, hice algo por la seguridad y el respeto de la humanidad. Todos los países están obligados a respetarnos, ¡a todos!, como seres humanos, sea cual sea nuestra religión, seamos judíos, cristianos, musulmanes, budistas… Israel tiene un gran problema: es un país que no respeta a los seres humanos. El resultado es devastador para la imagen de Israel. El Estado de Israel no es para nada una democracia. El Estado judío es racista. El mundo debería saber que Israel practica una política de apartheid. Si usted es judío, tiene derecho a ir donde quiera y a hacer lo que le parezca. Si no es judío, no tiene ningún derecho. Ese racismo es el verdadero problema que Israel enfrenta. Israel es totalmente incapaz de demostrar ser una democracia. Nadie puede aceptar a ese Estado racista. Ni Estados Unidos, ni los países de Europa. En último caso podrían aceptar las armas nucleares israelíes… pero ¿cómo podrían justificar ese Estado de apartheid fascista?

Parece que usted se niega a reconocer la legitimidad de ese Estado

Mordechai Vanunu: Por supuesto. Eso fue lo que dije cuando salí de la cárcel: no debemos aceptar este Estado judío. El Estado judío de Israel es lo contrario de la democracia. Necesitamos un Estado para todos sus ciudadanos, independientemente de las creencias religiosas de éstos. La solución es un Estado único, para todos sus habitantes de todas las religiones, como sucede en democracias como Francia o Suiza, y no sólo un Estado para los judíos. Un Estado judío no tiene absolutamente ninguna razón de existir. Los judíos no necesitan un régimen fundamentalista como el que reina en Irán. La gente necesita una verdadera democracia, que respete a los seres humanos. Hoy tenemos, en la región del Medio Oriente, dos Estados fundamentalistas: Irán e Israel. ¡Pero, en materia de fundamentalismo Israel está mucho más adelantado que el propio Irán!

¿Para usted, Israel es entonces una amenaza más grave que Irán?

Mordechai Vanunu: Claro que sí. ¡Todos sabemos lo que los israelíes están haciendo sufrir al pueblo palestino desde hace más de 50 años! Ya es hora de que el mundo se acuerde y se preocupe del holocausto palestino. ¡Los palestinos han sufrido mucho, y desde hace mucho tiempo, por culpa de toda esa opresión! Los judíos no los respetan en lo absoluto, ni siquiera los consideran seres humanos. No les reconocen ningún derecho y siguen persiguiéndolos, siguen poniendo en peligro la vida actual de los palestinos y, por consiguiente, su propio futuro también.

¿Qué le diría usted a mi país, Suiza, que es depositaria de las Convenciones de Ginebra?

Mordechai Vanunu: Suiza debería condenar muy claramente y en voz alta la política racista de Israel, o sea todas las violaciones de los derechos de los palestinos, ya sean musulmanes o cristianos. Todos los países deben exigirle al gobierno israelí que respete a los no judíos, como seres humanos. De hecho, yo no tengo derecho a hablar con usted, no estoy autorizado a hablar con extranjeros. Si me expreso a pesar de la prohibición, lo hago por mi cuenta y riesgo. Israel usó las indemnizaciones del holocausto para fabricar armas, para destruir casas y bienes palestinos. Ojalá que el país de usted me diera un pasaporte y me ayudara a salir de Israel. La vida aquí es muy dura. Si usted es judío, no hay problema. Si no lo es [o si deja de serlo], es tratado sin el menor respeto.

 

 

 

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¿Vamos a seguir permitiendo esto por 100 años más?

María Landi Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos ¿Cómo elegir un tema para escribir cada mes sobre Palestina, cuando un simple escaneo de las noticias del día sería motivo para armar con cada una de ellas un expediente entero en la Corte Penal Internacional? OCHA (la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios […]

a través de ¿Vamos a seguir permitiendo esto por 100 años más? — Palestina en el corazón

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Suicidio, principal causa de muerte de soldados israelíes en 2016

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Por segundo año consecutivo el suicidio fue la principal causa de muerte entre las fuerzas de guerra de Israel (IDF) en 2016, según datos del ejército israelí.

De los 41 militares que murieron el año pasado, 15 se suicidaron, anunció el domingo un alto funcionario de la FID, citado el martes por el diario israelí The Times of Israel. En ese año, la cifra de suicidios entre los militares superó incluso el número de quienes perdieron la vida en cumplimiento de su deber.

Todos los que se suicidaron eran hombres. Doce eran reclutas, dos eran soldados de carrera y uno era reservista. El ejército aún mantiene dichas muertes en la lista de casos de “suicidios sospechosos”, ya que las investigaciones todavía están en curso, según recogió el rotativo israelí Haaretz.

Además de los suicidios, cuatro soldados murieron en enfrentamientos, nueve en accidentes en la base, siete en accidentes automovilísticos y seis por enfermedad u otras razones médicas en 2016. Otros 43 resultaron gravemente heridos a lo largo del año, dijo el funcionario.

En 2014 y 2015 se registraron también 15 suicidios entre los soldados. El funcionario israelí señaló que contrario a los años anteriores, las poblaciones “débiles”, como los nuevos inmigrantes, ya no representaban entre quienes más se suicidaron.

En 2015, tres soldados de origen etíope se quitaron la vida. Ese mismo año hubo un auge de protestas de los inmigrantes etíopes en los territorios ocupados contra las políticas racistas y discriminatorias del régimen israelí en su contra. Esta población de 120.000 personas, denuncia alta tasa de desempleo, pobreza y acoso de la policía a pesar de llegar allí en dos oleadas de inmigración en 1984 y 1991.

hispantv.com

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Cristianos israelíes denuncian discriminación educativa

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Varios miles de cristianos han salido a las calles de la ciudad de Al-Quds (Jerusalén), para denunciar una profunda discriminación que sufre esa minoría en el sistema educativo israelí.

Los manifestantes cuyo número superaba las 2000 personas, según la policía, y 3000 según los organizadores, se han congregado este domingo frente a la oficina del primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, para protestar contra los fuertes recortes presupuestarios aplicados por el régimen contra las escuelas cristianas.

“No queremos más que igualdad”, ha dicho Giacinto Boulos Marcuzzo, obispo auxiliar y vicario patriarcal, uno de los líderes religiosos que acudió a la protesta junto a otros cientos de altos dirigentes políticos de la minoría árabe.

Llevando pancartas en las que se leían “no queremos quedarnos en casa” o “igualdad para todos”, los indignados cristianos dicen que tras el recorte de su presupuesto educativo, reciben un tercio de lo que el régimen de Israel asigna a los judíos.

Según Marcuzzo, durante los últimos años el ministerio de educación ha ido recortando las partidas de 47 escuelas regidas por la Iglesia, y como consecuencia dichos colegios reciben actualmente menos del 30 % que otras en los territorios ocupados.15551692

Las fuerzas israelíes montan guardia durante una protesta de estudiantes cristianos en contra de lo que definen como la discriminación en la financiación de sus escuelas, 6 de septiembre de 2015

“El señor Bennett, 33.000 alumnos están esperando por su respuesta”, se leía en una de las pancartas, haciendo referencia al ministro israelí de educación, Naftali Bennett, del partido ultranacionalista Hogar Judío, a quien piden liberar más fondos para las escuelas cristianas.

Más de 33.000 alumnos que estudian en 47 escuelas cristianas semi-privadas junto a sus 3000 maestros han iniciado una huelga indefinida desde el pasado 1 de septiembre cuando se inició el año escolar en los territorios ocupados. Se prevé que mañana, lunes, los alumnos musulmanes también acudan a ese paro en señal de solidaridad.

Según los indignados, con el recorte del presupuesto de las escuelas cristianas el régimen de Tel Aviv busca presionar a dichos centros para que se conviertan en colegios públicos, una oferta que los manifestantes han rechazado por considerarla una clara injerencia en los valores de las escuelas cristianas.

Las minorías étnicas y religiosas en los territorios ocupados denuncian que se enfrentan a una profunda discriminación en todas sus formas, entre ellas racial, religiosa e institucionalizada.12323932

Palestino lamentando la demolición de su casa por fuerzas israelíes

Fuente:

 

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Los Judíos Vienen del Cáucaso y No del Antiguo Israel

El 90% de los judíos del mundo no proceden del Israel bíblico sino de las tierras del Cáucaso. Es más, ni siquiera son del todo judíos.

Su material genético es un mosaico de genes donde predominan los antiguos pueblos caucásicos, de Mesopotamia, ancestros europeos y hasta chipriotas, además de los semíticos.

Según una investigación publicada en Genome Biology and Evolution, grupos de israelíes fueron llegando a aquellas tierras entre el mar Negro y el mar Caspio hasta que el imperio que los acogió se convirtió al judaísmo.

Fueron estos conversos los que protagonizaron una nueva diáspora hacia Europa

Este mapa plasma las rutas de las dos hipótesis sobre el origen de los judíos europeos: la de los jázaros, en amarillo, y la Rhineland, en marrón. Genome Biology and Evolution

Este mapa plasma las rutas de las dos hipótesis sobre el origen de los judíos europeos: la de los jázaros, en amarillo, y la Rhineland, en marrón. Genome Biology and Evolution

La historia, trufada de muchos gramos de mito, venía sosteniendo que los actuales judíos europeos (aquel 90% y que en realidad, tras el ‘Holocausto, no viven en este continente sino en América y el moderno Israel) son descendientes de tribus israelitas y cananeas.

Tras la conquista musulmana de Palestina en el siglo VII, la abandonaron para asentarse en Alemania (Ashkenaz, en hebreo).

Posteriormente, en el siglo XV, un pequeño grupo de unos 50.000 individuos emigrarían hacia el este (Polonia, Ucrania Rusia…)  y en un sorprendente baby boom se multiplicarían hasta suponer el grueso de la población judía.

Estos son los elementos básicos de la hipótesis Rhineland (o tierras del Rin, un río alemán) sobre el origen de los judíos europeos, que no incluye a los sefardíes o españoles:

El camino diferente de Sefarad

Aunque los llamados judíos sefardíes (españoles) no son objeto de este estudio, Eran Elhaik tiene algo que decir sobre ellos.

En primer lugar, destaca que su expulsión de España en 1492 impide descubrir su origen debido a su dispersión por todo el Mediterráneo y mezcla tanto con las poblaciones autóctonas como con los judíos que ya vivían allí.

También recuerda que la distinción entre sefardíes y askenazíes es mas religiosa que genética.

Según sus investigaciones solo hay un análisis que incluya esta distinción con judíos sefardíes de Bulgaria y Turquía.

“El trabajó mostró un alto grado de heterogeneidad como podría esperarse de un escenario como el que he descrito”, dice.

Aun así, Elhaik se atreve a responder a la pregunta sobre el origen de los sefardíes antes de su expulsión de España:

“La respuesta más probable es que los llamados judíos sefardíes fueran descendientes de grecorromanos convertidos y población local en los dos primeros siglos de esta era”.

Sin embargo, el genetista de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) y de origen judío Eran Elhaik ha realizado una investigación cuyos provocadores resultados desmontan varios mitos.

La genética, según sugiere su estudio, sostendría que no hubo esa emigración seminal a Alemania o, al menos, el factor alemán no explicaría el origen de la mayoría de los judíos europeos. En realidad, estos procederían del Cáucaso.

Allí, desde finales de la Edad del Hierro, emergió el imperio jázaro.

Formado por una amalgama de tribus eslavas, escitas, iranias, turcas y hasta hunos y alanos, asistió durante siglos a sucesivas llegadas de judíos tanto de Palestina como de Mesopotamia, donde vivían los descendientes del pueblo hebreo que el babilonio Nabucodonosor IIse llevó consigo tras destruir Jerusalén, en el 587 antes de nuestra era.

Siglos después, los jázaros se convirtieron al judaísmo.

“La conversión en sí no está en duda”, dice Elhaik. “Documentos encontrados en Egipto lo confirman”, añade.

“Aunque la extensión de la conversión aún es discutida, se cree que todo el Imperio jázaro, incluyendo sus tribus subordinadas y esclavos, mantuvo el judaísmo en los siguientes 440 años hasta la invasión de los mongoles, en el siglo XIII”, añade.

Nuestros resultados dibujan

el genoma de los judíos europeos como un mosaico”


ERAN ELHAIK
Genetista de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.)

 

 

En un proceso que recuerda a la expansión de los cristianos en el Imperio romano, los gobernantes y la aristocracia jázarose pasaron en bloque al judaísmo cuando ya una buena parte de su población se había convertido a la fe hebrea.

La invasión mongola y la gran epidemia de peste de 1347 empujaron a los ahora judeo-jázaros hacia el oeste.

Esta versión alternativa del origen de los judíos europeos se conoce como la hipótesis de los jázaros y no había podido ser confirmada hasta ahora, que empieza a haber suficiente material genético de los pueblos del Cáucaso disponible para su estudio.

Con los datos genéticos de 1.287 individuos de ocho poblaciones judías y otras 74 de gentiles, Elhaik realizó cinco diferentes análisis y todos le llevaron al origen judeo-jázaro de la mayor parte de los alrededor de 13 millones de judíos del mundo.

Usó la frecuencia de alelos (alternativas de un mismo gen) diferentes entre distintos grupos poblacionales y, tomando a judíos palestinos y caucásicos (armenios, georgianos o azeríes) actuales como base para determinar el linaje, comprobó que el 70% de los judíos procedentes de Europa central y occidental y todos los orientales compartían más con los segundos que con los primeros.

También, en una especie de triangulación geográfica, donde los vértices eran los vascos, los pigmeos y la etnia china Han, la investigación sitúa los ancestros de los judíos europeos en el sur del Cáucaso.

En otro análisis, basado en el grado de mezcla genética de segmentos de cromosomas volvieron a comprobar que el linaje caucásico domina, con un 38%, por delante de los genes europeos occidentales (30%) y de los mesopotámicos.

“En conjunto, nuestros resultados dibujan el genoma de los judíos europeos como un mosaico de ancestros caucásicos y de Oriente Próximo, europeos occidentales, Oriente Medio y europeos orientales en proporción decreciente”, dicen en las conclusiones del estudio.

En suma, además de no haber llegado a Europa directamente de Palestina, los judíos se mezclaron con los gentiles mucho más de lo que cuenta la historia.

Incluso, buena parte de ellos lo son por religión, no por origen.

fuente:radioislam.org

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Como Fue Inventado El Pueblo Judío

Un Libro Importante de Shlomo Sand

Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Tel Aviv niega que los judíos constituyan un pueblo con un origen común y sustenta que fue una cultura específica y no la descendencia de una comunidad arcaica unida por lazos de sangre el instrumento principal de la fermentación protonacional.


Para él, el “Estado judaico de Israel” lejos de ser la concretización del sueño nacional de una comunidad étnica con más de 4000 años fue hecho posible por una falsificación de la historia dinamizada en el siglo XIX por intelectuales como Theodor Herzl.


En tanto académicos israelíes insisten en afirmar que los judíos son un pueblo con un ADN propio, Shlomo Sand, basado en una documentación exhaustiva, ridiculiza esa tesis acientífica.


No hay además puentes biológicos entre los antiguos habitantes de los reinos de Judea y de Israel y los judíos de nuestro tiempo.


El mito étnico contribuyó poderosamente para el imaginario cívico. Sus raíces de sumergen en la Biblia, fuente del monoteísmo hebraico. Tal como la Ilíada, el Antiguo Testamento no es obra de un único autor. Sand define la Biblia como “biblioteca extraordinaria” que habrá sido escrita entre los siglos VI y II antes de Nuestra Era. El mito principia con la invención del “pueblo sagrado” a quien fue anunciada la tierra prometida de Canaán.


Carece de cualquier fundamento histórico el interminable viaje de Moisés y de su pueblo rumbo a Tierra Santa y su conquista posterior. Es necesario recordar que el actual territorio de Palestina era entonces parte integrante del Egipto faraónico.


La mitología de los sucesivos exilios, difundida a través de los siglos, acabó por ganar la apariencia de verdad histórica. Pero fue forjada a partir de la Biblia y ampliada por los pioneros del sionismo.


Las expulsiones en masa de judíos por los Asirios son una invención. No hay registro de ellas en fuentes históricas creíbles.


El gran exilio de Babilonia es tan falso como el de las grandes diásporas. Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén destruyó el Templo y expulsó de la ciudad un segmento de las elites. Pero Babilonia era hace mucho la ciudad de residencia, por opción propia, de una numerosa comunidad judaica.

Fue ella el núcleo de las creatividades de los rabinos que hablaban arameo e introducían importantes reformas en la religión mosaica. Es importante notar que solamente una pequeña minoría de esa comunidad volvió a Judea cuando el emperador persa Ciro conquistó Jerusalén en el siglo VI de Nuestra Era.


Cuando los centros de la cultura judaica de Babilonia se disgregaron los judíos emigraron para Bagdad y no para la “Tierra Santa”.


Sand dedica atención especial a los “Exilios” como mitos fundadores de la identidad étnica.


Las dos “expulsiones” de los judíos en el periodo Romano, la primera por Tito y la segunda por Adriano, que habrían sido el motor de la gran diáspora, son tema de una reflexión profunda del historiador israelense.


Los jóvenes aprenden en las escuelas que “la nación judaica” fue exiliada por los Romanos después de la destrucción del II Templo por Tito, y posteriormente, por Adriano en 132. Por si sólo el texto fantasioso de Flavio Josefo, que da testimonio de la revuelta de los zelotas, quita credibilidad de esa versión, hoy oficial.


Según él, los romanos masacraron entonces 1.100.000 judíos y aprendieron a 97.000. Eso en una época que la población total de Galilea era según los demógrafos actuales muy inferior al medio millón.


Las excavaciones arqueológicas de las últimas décadas en Jerusalén y en Cisjordania crearon además problemas insuperables a los universitarios sionistas que “explican” la historia del pueblo judío tomando el Torah y la palabra de los Patriarcas como referencias infalibles. Los desmentidos de la arqueología perturbaron a los historiadores.

Quedó probado que Jericó era apenas poco más que una aldea sin las poderosas murallas que la Biblia cita. Las revelaciones sobre las ciudades de Canaán alarmaron también a los rabinos. La arqueología moderna sepultó el discurso de la antropología social religiosa.


En Jerusalén no fueron siquiera encontrados vestigios de las grandiosas construcciones que según el Libro la transformaron en el siglo X, Antes de Nuestra Era, la época dorada de David y Salomón, en la ciudad monumental del “pueblo de Dios” que deslumbraba a cuantos la conocían. Ni palacios, ni murallas, ni cerámica de calidad.


El desenvolvimiento de la tecnología del carbono 14 permitió una conclusión. Los grandes edificios de la región Norte no fueron construidos en la época de Salomón.

“No existe en realidad ningún vestigio – escribe Shlomo Sand – de la existencia de ese rey legendario cuya riqueza es descrita por la Biblia en términos que hacen de él casi un equivalente de los poderosos reinos de Babilonia y de Persia”.

Si una entidad política existió en Judea del siglo X antes de Nuestra Era, acredita el historiador, solamente podría ser una microrealeza tribal y Jerusalén apenas una pequeña ciudad fortificada.


Es también significativo que ningún documento egipcio refiera a la “conquista” por los judíos de Canaán, territorio que entonces pertenecía al faraón.

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Shlomo Sand  Foto RAZI/Télérama

EL SILENCIO SOBRE LAS CONVERSIONES


La historiografía oficial israelí, al erigir en dogma la pureza de la raza, atribuye a las sucesivas diásporas la formación de comunidades judaicas en decenas de países.


La Declaración de Independencia del Israel afirma que, obligados a ello, los judíos se esforzaron a los largo de los siglos por regresar al país de sus antepasados. Se trata de una mentira que falsifica groseramente la Historia.


La gran diáspora es ficcional, como las demás. Después de la destrucción de Jerusalén y la construcción de Aelia Capitolina solamente una pequeña minoría de la población fue expulsada. La aplastante mayoría permaneció en el país.


¿Cuál es el origen entonces de los antepasados de unos 12 millones de judíos hoy existentes fuera de Israel?


En la respuesta a esta pregunta, el libro de Shlomo Sand, destruyó simultáneamente el mito de la pureza de la raza, esto es de la etnicidad judaica.


Una abundante documentación reunida por historiadores de prestigio mundial revela que en los primeros siglos de Nuestra Era hubo masivas conversiones al judaísmo en Europa, en Asía y África.


Tres de ellas fueron particularmente importantes e incomodan a los teólogos israelíes.


El Corán establece que Mahoma encontró en Medina, en la fuga de la Meca, grandes tribus judaicas con las cuales entro en conflicto, acabando por expulsarlas. Pero no aclara que en el extremo Sur de la Península Arábiga, en el actual Yemen, el reino de Hymar adoptó el judaísmo como religión oficial.

Cabe decir que llegó para quedarse. En el siglo VII el Islam se implantó en la región pero, transcurridos trece siglos, cuando se formó el Estado de Israel, decenas de millares de yemenitas hablaban el árabe, pero continuaban profesando la religión judaica. La mayoría emigró para Israel donde, además, es discriminada.


En el Imperio Romano, el judaísmo también creo raíces. El tema mereció la atención del historiador Dión Cassius y del poeta Juvenal.


En la Cirenaica, la revuelta de los judíos de la ciudad de Cirene exigió la movilización de varias legiones para combatirla.


Pero fue sobre todo en el extremo occidental de África que hubo conversiones en masa a la religión rabínica. Una parte ponderable de las poblaciones bereberes se adhirió al judaísmo y a ellas se debe su introducción en el Al Andalus.


Fueron esos magrebinos los que difundieron en la Península el judaísmo, los pioneros de los sefarditas que, después de la expulsión de España y Portugal, se exiliaron en diferentes países europeos, en África musulmana y en Turquía.

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Más importantes por sus consecuencias fue la conversión al judaísmos de los Jázaros, un pueblo nómada turcófono, emparentados con los hunos, que viniendo del Altai, se fijó en el siglo IV en las estepas del bajo Volga.


Los Jázaros, que toleraban bien el cristianismo, construyeron un poderoso estado judaico, aliado de Bizancio en las luchas del imperio Romano de Oriente contra los Persas Sassanidas.


Ese olvidado imperio medieval ocupaba un área enorme, del Volga a Crimea y del Don al actual Uzbekistán. Desapareció de la Historia en el Siglo XIII cuando los Mongoles invadieron Europa destruyendo todo por donde pasaban. Millares de Jázaros, huyendo de las Hordas de Batu Khan, se dispersaron por Europa Oriental.

Su principal herencia cultural fue inesperada.

Grandes historiadores medievalistas como Renan y Marc Bloch y el escritor húngaro-ingles Arthur Koestler identifican en los Jázaros a los antepasados de los asquenazíes cuyas comunidades en Polonia, en Rusia y en Rumania vendrían a desempeñar un papel crucial en la colonización judaica de Palestina.

UN ESTADO NEOFASCISTA


Según Nathan Birbaum, el intelectual judío que invento en 1891 el concepto de sionismo, es la biología y no la lengua y la cultura quien explica la formación de las naciones.


Para él la raza es todo. Y el pueblo judío habría sido casi el único en preservar la pureza de la sangre a través de los milenios.


Murió sin comprender que esa tesis racista, al prevalecer, apagaría el mito del pueblo sagrado electo por ‘Dios’.


Porque los judíos son un pueblo hijo de una cadena de mestizajes. Lo que les confiere una identidad propia y una cultura y la fidelidad a una tradición religiosa enraizada es la falsificación de la Historia.


En los pasaportes del estado Judaico de Israel no es aceptada la nacionalidad de israelí. Los ciudadanos de pleno derecho escriben “judío”. Los palestinos deben escribir “árabe”, nacionalidad inexistente.


Ser cristiano, budista, mazdeista, musulmán, o hindú resulta de una opción religiosa, no es una nacionalidad. El judaísmo tampoco es una nacionalidad.
En Israel no hay casamiento civil. Para los judíos es obligatorio el casamiento religioso, aunque sean ateos.


Esta aberración es inseparable de muchas otras en un Estado confesional, etnocracia liberal construida sobre mitos, un Estado que cambió el yiddish, hablado por los pioneros del “regreso a Tierra Santa”, por el sagrado hebraico de los rabinos, desconocido del pueblo de Judea que se expresaba en arameo, la lengua en que la Biblia fue redactada en Babilonia y no en Jerusalén.


El “Estado del Pueblo Judío” se asume como democrático.

Pero la realidad niega la ley fundamental aprobada por el Knesset. No puede ser democrático un Estado que trata como parias de nuevo tipo al 20% de la población del país, un Estado nacido del monstruoso genocidio en tierra ajena, un Estado cuya práctica presenta matices neofascistas.


El libro de Shlalom Sand sobre la invención del Pueblo Judío es, además de un lúcido ensayo histórico, un acto de coraje.

Aconsejo su lectura a todos aquellos para quien el trazo de la frontera de la opción de izquierda pasa hoy por la solidaridad con el pueblo mártir de Palestina y la condena al sionismo.

fuente: radioislam.org

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“El traslado de la embajada de EEUU a Al-Quds, será una declaración de guerra”

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Alwaght- La Autoridad Nacional Palestina califica el posible traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Al-Quds (Jerusalén) como una declaración de guerra contra los árabes y los musulmanes.

El asesor de asuntos religiosos de la ANP, Mahmud Habash, hizo estas declaraciones en la oración del viernes celebrada en la mezquita Al-Tashrifat en Ramalá.

Habash advirtió que la medida del futuro presidente de EEUU, Donald Trump, para trasladar la representación diplomática estadounidense a Al-Quds “abrirá la puerta a muchas posibilidades que nadie espera ni quiere”

Subrayó que tanto la comunidad islámica como la cristiana rechazan la medida. Aseguró que los ajustes de cuentas son hechos políticos que no tienen lugar en la religión, creencia e historia.

Por su parte el presidente de la ANP, Mahmud Abás, considerando la medida como una línea roja, advirtió que podría acabar con el proceso de paz en Oriente Medio, e incluso en el mundo.

Anteriormente, en el 115º Congreso de Estados Unidos, los tres senadores republicanos Ted Cruz, Marco Rubio y Dean Heller presentaron una legislación que reconoce a Al-Quds como la capital israelí y propone mover la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Al-Quds.

En 1995, el congreso norteamericano tras aprobar una ley que permite el traslado de la representación diplomática a Jerusalén, le delegó esta decisión al presidente.

Desde entonces, todos los mandatarios se han negado a tomar esta medida, por los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

Fuente:http://alwaght.com/es/news/81151

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